
Zonas infantiles lavables: cómo dar color sin miedo a las manchas
Vivir con peques es aceptar una verdad universal: las paredes no son “paredes”, son un lienzo. Aparecen huellas de merienda, roces de mochila, marcas de zapatilla, algún rotulador con vocación artística y, de vez en cuando, un golpe de juguete que deja recuerdo. Aun así, no apetece renunciar al color























