
Lo que conviene conservar
Cornisas y molduras de escayola, carpintería interior de dos hojas con vidrio labrado, balconeras a la calle con su balaustrada y, cuando está sano, el pavimento original.
No es nostalgia. Es lo que distingue un piso del Eixample de un piso nuevo cualquiera, y lo que no se puede reponer si se pierde por prisa. Conservarlo obliga a desmontar con cuidado, a proteger durante toda la obra —no solo el día que se pica— y a replantear la iluminación para que un foco nuevo no parta una moldura por la mitad.







