En esta reforma en Nou Barris nos encontramos un salón amplio, con salida a terraza y un parquet de tacos con el típico dibujo en damero que se ve mucho en pisos con años. La madera estaba “bien de base”, pero el conjunto se veía apagado: zonas mates por el paso, pequeñas marcas, juntas abiertas en puntos concretos y un perímetro que pedía remate para que el trabajo quedara redondo. Si estás pensando en algo parecido, aquí tienes nuestro servicio de Instaladores de parquets.

Lo bueno de estos suelos es que, cuando están estables, no hay que tirar de soluciones drásticas. Con una restauración bien planteada, el salón cambia de golpe: gana luz, se ve más limpio y da esa sensación de casa cuidada que no consigues solo pintando paredes. Te contamos el proceso tal cual lo trabajamos nosotros, con decisiones reales de obra (de las que luego marcan si el resultado dura o se estropea a los pocos meses).
Empezar por el diagnóstico: qué miramos antes de tocar una sola tabla
Lo primero que hacemos siempre es mirar el suelo porque se debe escoger suelos de alta resistencia, como lo miraría un técnico y no como lo miraría alguien con prisas. En un parquet de tacos, lo importante no es solo “si se ve feo”, sino si se mueve, si hay zonas hundidas, si cruje por falta de fijación o si hay humedad que lo esté dañando desde abajo. En Nou Barris es bastante habitual encontrarse viviendas donde el parquet ha sobrevivido a varias etapas: muebles pesados, limpiezas con demasiada agua, barnices antiguos que amarillean y, sobre todo, mucha vida.
En este caso, la estructura del suelo estaba bien: no había levantamientos graves ni sensación de “barco” al caminar. Sí aparecían pequeñas separaciones entre piezas en zonas de paso y un desgaste más marcado cerca de la terraza, típico por la luz y el tránsito. Con ese punto de partida, la estrategia es clara: reparar lo necesario, lijar con método y rematar como toca. Cuando el diagnóstico se hace bien, el resto fluye; cuando se hace mal, empiezan los parches, los brillos raros y los “ya lo arreglaremos luego”.
Preparar la vivienda: una restauración limpia se nota desde el minuto uno
Aunque parezca una tontería, la diferencia entre un buen trabajo y uno mediocre empieza antes de encender la máquina. Una restauración de parquet levanta polvo, sí, pero hoy se puede controlar muchísimo si organizas la vivienda y proteges bien. Nosotros tapamos zonas sensibles, protegemos paredes y marcos, y delimitamos el área de trabajo para que el polvo no se reparta por toda la casa. En pisos habitados esto es clave, porque nadie quiere estar dos semanas limpiando rincones.
Aquí, además, la terraza nos ayudaba: ventilación natural para los secados, sin necesidad de forzar con calor (que a veces acelera, pero también puede jugar malas pasadas si el producto no está preparado para eso). Planificamos la obra por fases para que el cliente tuviera claro qué día se lija, cuándo se aplica cada capa y, sobre todo, cuándo se puede volver a pisar sin marcar. Esa última parte evita el clásico drama de “solo he entrado a mirar y lo he estropeado”.
En esta etapa también decidimos el acabado que buscamos: nada de brillos exagerados. Queríamos un resultado natural, luminoso y fácil de mantener.
Reparar lo que no se ve… para que lo que se ve quede perfecto
En un parquet de tacos, lo que más fastidia a largo plazo son los movimientos. Si hay piezas que bailan o zonas que crujen, no sirve de nada barnizar por encima: queda bonito, pero dura poco. Por eso, antes del lijado, revisamos y fijamos los puntos conflictivos, y si alguna pieza está muy tocada, se sustituye respetando el dibujo para que luego no “cante” el parche.
Aquí es donde entra el oficio. No es solo pegar una pieza: hay que cuidar el sentido de la veta, la alineación del mosaico y el nivel con el resto del suelo. En esta reforma hicimos reparaciones puntuales y, para el relleno de juntas, usamos un criterio que funciona muy bien: masillar con polvo de madera del propio lijado, para que el color se integre. Cuando se usa un producto genérico sin controlar el tono, aparecen líneas claras entre tacos y el suelo parece una cuadrícula. En cambio, si el masillado está bien hecho, el parquet queda uniforme y “tranquilo” a la vista.
En esta fase, contar con un instalador de parquet que sepa reparar (no solo colocar) es lo que separa un acabado de revista de un acabado “aceptable”.
Lijado por fases: cómo se recupera la madera sin dejar ondas ni marcas
El lijado es el momento de la verdad. En el parquet de tacos, si se corre, se nota. Y se nota más todavía cuando tienes una fuente de luz potente entrando por la terraza, porque cualquier ondulación o cambio de textura se refleja. Nosotros trabajamos siempre por fases, con cambios de grano y revisiones continuas. Primero abrimos la superficie y eliminamos el barniz viejo; después nivelamos; y al final afinamos para dejar la madera lista para el acabado.
Aquí evitamos dos errores típicos: comerse demasiado el perímetro (se nota cuando el borde queda “más bajo” que el centro) y dejar marcas de cambio de pasada. En pisos con salones alargados como este, mantener la uniformidad es clave para que el suelo se vea de una pieza. El objetivo no es “dejarlo nuevo a base de lijar fuerte”, sino recuperar la madera conservando su carácter.
Cuando terminamos esta parte, el suelo ya parecía otro: el tono se veía limpio, el dibujo del damero se entendía mejor y el espacio ganaba luz incluso sin barniz. Ahí es cuando el cliente empieza a ver el cambio real.
El acabado: brillo controlado, tacto agradable y mantenimiento sencillo
Una vez la madera está preparada, el acabado define la sensación de casa. Aquí buscamos un resultado actual: luminoso, pero sin efecto espejo. En estos casos solemos recomendar satinado o mate de calidad, porque disimula mejor el uso diario y no convierte cualquier micro-raya en un drama. Además, en un salón donde se vive (sillas, mesa, paso continuo), el brillo alto puede ser bonito al principio, pero a los meses canta más el desgaste.
Aplicamos el sistema por capas, respetando secados y repasos entre manos. No es solo “dar barniz”: es construir una película resistente y uniforme. En términos de producto, el barniz al agua suele ir muy bien por olor más bajo y por mantener el tono más claro con el tiempo, aunque lo importante es aplicarlo como toca. Si te saltas tiempos, aparecen marcas; si cargas demasiado, queda plastificado.
Y aquí entra otra figura clave: una instalación de parquet profesional no se nota por lo que promete, sino por lo que aguanta con el uso real.
Remates y detalles: el suelo puede estar precioso y aún así verse “a medias”
Esto lo vemos muchísimo: suelos bien barnizados, pero el perímetro mal resuelto. Y entonces el ojo se va directo al fallo. En esta vivienda cuidamos el encuentro con paredes, los pasos de puerta y el remate final para que el salón quedara “cerrado”. El objetivo es que no haya esquinas que parezcan pendientes, ni juntas raras que luego acumulen suciedad.
El rodapié (o zócalo) aquí juega un papel importante, porque protege el canto del parquet y deja un acabado limpio. Además, evita golpes típicos de aspiradora y pequeñas humedades de la limpieza. En pisos con paredes no perfectas (muy común), el rodapié también ayuda a disimular pequeñas irregularidades, siempre que se instale con paciencia y se selle fino.
Este tipo de remate es de los que el cliente no valora hasta que lo ve. Cuando está bien, la casa parece más nueva. Cuando está mal, el suelo pierde “nivel” aunque el barniz sea bueno.
Tiempos reales: cuándo se puede pisar, amueblar y volver a la vida normal
Una pregunta que nos hacen siempre: “¿cuándo puedo volver a usar el salón?”. Y es lógico, porque el suelo condiciona todo. En una restauración como esta, el trabajo de lijado y aplicación puede llevar varios días, pero lo que marca el ritmo de la vivienda es el secado y el curado del acabado.
Lo que solemos recomendar, para evitar sustos:
- Primeras 24–48 horas: pisar solo si es necesario, con calzado limpio y sin arrastrar nada.
- A partir de 72 horas: volver a colocar muebles, pero levantando y poniendo fieltros.
- Primera semana: evitar alfombras que “ahoguen” el suelo y evitar limpieza húmeda.
En hogares con niños o mascotas, esta parte es oro. Si se respeta, el suelo aguanta años con un desgaste normal. Si se acelera todo por prisas, aparecen marcas en el peor momento: cuando más ilusión hace estrenarlo.
Por qué en Nou Barris compensa tanto recuperar estos suelos
En Nou Barris hay muchos pisos con distribución práctica y metros bien aprovechados, pero con acabados antiguos que apagan el conjunto. El parquet de tacos, cuando está sano, es un patrimonio: tiene grosor, aguanta restauraciones y aporta una calidez que no se consigue con soluciones rápidas. Recuperarlo suele ser más rentable que sustituirlo, y además te ahorras obra más invasiva.
El cambio también es visual: la madera clara y uniforme hace que el salón parezca más amplio. La luz rebota mejor, las paredes se ven más limpias y todo el mobiliario encaja mejor. Incluso si el resto de la vivienda no está reformado al 100%, un suelo bien recuperado eleva el nivel general.
Y hay un detalle práctico que se agradece: un parquet restaurado y bien sellado se limpia mejor, no acumula tanta suciedad en juntas y sufre menos con el uso diario.
Restaurar o cambiar: cómo decidimos qué opción tiene sentido
No siempre restaurar es lo mejor. Si hay humedades recurrentes, base en mal estado o demasiadas piezas dañadas, puede compensar cambiar. Pero cambiar también requiere decisiones, porque no todos los suelos se comportan igual. Hay viviendas donde una tarima flotante encaja muy bien por rapidez y por cómo trabaja con la base. En otras, un parquet laminado puede ser suficiente si el uso es moderado y el presupuesto manda. Y si se busca el máximo confort y una estética “de verdad”, el parquet de madera natural suele ser la apuesta más agradecida a largo plazo.
En esta reforma, como la base estaba estable y el dibujo del suelo tenía valor, restaurar era lo más inteligente. Y además, restaurar tiene un plus: mantiene el carácter de la vivienda. En un barrio con fincas con historia, ese tipo de detalle suma.
Costes orientativos y qué suele encarecer (o abaratar) el trabajo
En obra, el precio final no depende solo de “los metros”. Depende del estado del suelo, del tipo de acabado, de si hay que reparar piezas, de los accesos y de los remates. Como referencia realista, una restauración completa de lijado + barnizado suele estar, a grandes rasgos, entre 18 y 35 €/m². Si hay que sustituir muchas piezas o nivelar base, se suma.
Lo que suele encarecer: muchas reparaciones, cambios de nivel, necesidad de trabajar por fases porque la vivienda está habitada, o acabados especiales. Lo que suele abaratar: superficies limpias, buena ventilación y un suelo con poca reparación.
Nosotros siempre explicamos al cliente el “por qué” del precio, porque no hay nada peor que pagar y no entender. En reformas integrales en Barcelona, entender la partida es parte del servicio.
Mantenimiento sin obsesión: cuatro hábitos que alargan la vida del parquet
Un parquet bien acabado no exige vivir con miedo. Exige sentido común. Aspirar o pasar mopa suave, fregar con la fregona bien escurrida y evitar productos agresivos. El exceso de agua es el enemigo número uno: no por un día, sino por repetición. También recomendamos fieltros en sillas y patas de muebles, porque son baratos y evitan el desgaste más típico: las rayas de arrastre.
En pisos con sol directo, una cortina ligera en horas fuertes ayuda a que el tono envejezca de forma más homogénea. Y si con los años se nota una zona más gastada (por ejemplo, el paso a la terraza), se puede hacer mantenimiento antes de que el desgaste llegue a la madera.
Cuando el trabajo está bien hecho, el suelo no “te pide” atención constante. Solo te pide un uso razonable. Y si necesitas intervenir, mejor hacerlo a tiempo con una empresa instaladora de parquet que trabaje con criterio, no con parches rápidos.
Cierre: un salón que se ve nuevo sin cambiar lo que ya era bueno
Esta reforma en Nou Barris es un ejemplo de lo que más nos gusta: aprovechar lo que la vivienda ya tenía bueno y llevarlo a su mejor versión. El parquet de tacos, bien restaurado, cambia la casa sin necesidad de levantar media vida. Y cuando se hace con método (reparación, lijado fino, acabado correcto y remates bien cerrados), el resultado se nota cada día: más luz, más calidez y una sensación de hogar que entra por los ojos.
Si estás en esa situación de “mi suelo está feo, pero no quiero meterme en una obra enorme”, este tipo de restauración suele ser el punto medio perfecto. Y si quieres asegurarte de que el resultado sea uniforme y duradero, lo ideal es contar con parquetistas, un montador de parquet o un colocador de parquet que además de colocar, sepa tratar la madera como lo que es: un material noble que, con buen oficio, aguanta muchos años más.
Preguntas frecuentes sobre la restauración de parquet
1) ¿Cuándo compensa restaurar un parquet de tacos en vez de cambiarlo?
Cuando el suelo está estable (sin levantamientos graves) y la madera no está podrida ni afectada por humedades continuas. Recuperarlo suele ser más rentable y rápido.
2) ¿Cuánto tiempo tarda una restauración completa?
Normalmente 2–4 días de trabajo, más secados. Se puede pisar con cuidado a las 24–48 h y amueblar a partir de 72 h, según producto y ventilación.
3) ¿Qué acabado es mejor: mate, satinado o brillo?
Para salones con uso diario, mate o satinado suelen ser los más agradecidos: disimulan micro-rayas y dan un aspecto actual sin efecto “espejo”.
4) ¿Qué precio orientativo tiene restaurar un parquet?
Depende del estado, reparaciones y acabado. Como rango habitual, 18–35 €/m² en restauraciones completas (lijado + barnizado), pudiendo subir si hay sustitución de piezas.
5) ¿Cómo se mantiene para que dure más?
Mopa o aspirado suave, fregona muy escurrida, producto neutro y fieltros en muebles. Evita exceso de agua y productos agresivos que “matan” el acabado.