En la reforma que realizamos en Diagonal Mar (la imagen lo deja bastante claro), el objetivo era conseguir un salón más amplio visualmente y, sobre todo, más agradable por la noche: techo liso, luz repartida y cero “parches” de lámparas añadidas. Este tipo de cambio parece sencillo hasta que te sientas en el sofá y notas deslumbramientos, sombras raras en las paredes o interruptores sin lógica. Por eso lo trabajamos como un proyecto de iluminación, no como “poner focos”. Si necesitas un Electricista en Barcelona, aquí puedes ver nuestro servicio.

Lo que se ve en la foto y lo que no se ve (pero es lo que manda)
A nivel estético, lo que más destaca es la limpieza: techo blanco continuo y una retícula de puntos de luz que no se sienten aleatorios. Esa sensación de “orden” no sale de la suerte. Sale de decidir cuánta luz quieres, dónde la necesitas y cómo va a vivir la gente el espacio. En un salón real hay zonas que se usan más de lo que parece: el paso hacia la terraza, la pared donde va el mueble de la tele, la esquina donde cae la cortina, el rincón donde sueles dejar el portátil un momento.
Lo que no se ve en la imagen, pero es lo que marca la diferencia, es el trabajo de instalación: cableado bien pasado, conexiones accesibles, circuitos pensados para encendidos lógicos y drivers estables para evitar parpadeos. En obra nos encontramos a menudo techos preciosos con instalaciones “justitas” que, con el tiempo, dan guerra: saltos del diferencial, focos que no encienden a la primera o interruptores que controlan cosas que no tienen sentido. En Diagonal Mar quisimos que el resultado fuese bonito, sí, pero sobre todo que funcionase impecable cada día.
Distribuir los puntos de luz con cabeza: el truco no es “poner más”
Hay un error muy común: creer que cuantos más focos, mejor iluminado. Y no. Más focos mal colocados solo consiguen un techo lleno de puntos y una luz incómoda. Lo que hacemos nosotros es empezar por el uso. ¿Dónde se va a sentar la gente? ¿Dónde miras cuando entras al salón? ¿Qué pared quieres que tenga presencia por la noche? ¿Hay cuadros, textura, un color medio como el gris de la pared que se ve al fondo?
Cuando defines esto, la distribución casi se dibuja sola. Normalmente buscamos una base general (para que el salón no tenga zonas muertas) y un apoyo perimetral o por zonas (para que las paredes se lean bien y no queden oscuras). En un salón con cortinas largas, por ejemplo, si no das luz a esa franja, el ambiente queda “caído” y parece que el techo está más bajo. En cambio, con un reparto homogéneo, el ojo interpreta continuidad, y el espacio se siente más grande aunque los metros sean los mismos.
Además, el replanteo no es solo “distancias”: también es coherencia visual. Desde la entrada del salón, una línea de focos torcida o descompensada se nota muchísimo. Por eso medimos, marcamos, comprobamos y solo entonces perforamos. El agujero mal hecho no se corrige con pintura.
Elegir el tipo de foco: comodidad visual antes que catálogo
En un piso moderno, los empotrados funcionan muy bien porque “desaparecen”. Pero no todos los downlights son iguales. Hay focos que dan un haz demasiado cerrado y te dejan círculos marcados; otros abren tanto que, si no están bien repartidos, te generan una sensación de luz plana y deslumbramiento al mirar hacia arriba. En un salón, lo ideal es que la luz acompañe: que puedas hablar, cenar o ver una peli sin sentir que estás bajo un escaparate.
Aquí entra la temperatura de color. En Diagonal Mar, con techo blanco y pared gris, una luz demasiado fría endurece el conjunto y hace el ambiente menos acogedor. Una cálida bien elegida, en cambio, suaviza y hace que el salón sea “hogar” por la noche. También miramos la reproducción cromática para que los colores se vean naturales: si no, el gris puede verse sucio y el blanco amarillear.
Y luego está la estabilidad. En reformas, si vienes de halógenos o de instalaciones antiguas con transformadores, hay que evitar el clásico parpadeo o el zumbido. Nosotros preferimos drivers fiables y un montaje correcto, porque el cliente no debería acordarse de la instalación: debería olvidarse de ella y disfrutarla.
La parte “eléctrica” de verdad: circuitos, cuadro y seguridad
La iluminación bonita se sostiene con una instalación segura. Y aquí nos ponemos técnicos, pero con lógica de cliente: si el circuito va forzado o el cuadro está mal dimensionado, tendrás problemas. A veces el salón tenía un punto de luz central antiguo, y de ahí “colgaba” todo. Al añadir varios empotrados, ese circuito puede quedar justo, o puede tener empalmes antiguos que conviene renovar. En Obrescat revisamos el estado general antes de ampliar nada, porque no tiene sentido invertir en acabado y dejar el corazón de la instalación con riesgos.
También pensamos en el día a día: ¿quieres encenderlo todo a la vez o prefieres dividir en dos encendidos (zona central y perímetro)? ¿Te interesa tener una luz más suave por la noche sin encender todo el techo? Eso se resuelve con circuitos bien planteados, no con apaños posteriores. Y si el cliente nos pide regulación, lo planificamos desde el inicio para escoger componentes compatibles y evitar que “regule mal”.
En la práctica, muchas llamadas que recibimos vienen de búsquedas como electricista Barcelona o electricistas Barcelona cuando hay un salto del diferencial, una reforma que se complica o un cuadro que necesita orden. Pero en este tipo de obra, lo ideal es adelantarse: revisar, corregir y dejar margen para el futuro. Hoy instalas empotrados; mañana quizá quieres una tira LED en la moldura, un ventilador de techo o un punto extra cerca de la terraza. Si la base está bien, todo lo demás es fácil.
Falso techo, remates y pintura: por qué el acabado se nota tanto en el techo
Para empotrar focos necesitas espacio. A veces se puede trabajar con el techo existente, pero muchas veces (y especialmente cuando se redistribuyen varios puntos) el falso techo de pladur es la solución más limpia. No solo porque oculta el cableado, sino porque permite alinear, nivelar y dejar un acabado continuo que se ve perfecto con luz encendida. Y esto es clave: la luz revela defectos. Una pared puede disimular una pequeña irregularidad; un techo con focos encendidos, no.
En reformas integrales en Barcelona cuidamos muchísimo los remates. Los cortes de los focos tienen que quedar precisos, sin “morder” el pladur, sin holguras que luego se notan. Después vienen los masillados y el lijado fino, y por último una pintura bien aplicada para que no haya halos, diferencias de tono o marcas de rodillo que se ven al encender.
Aquí es donde se estropean muchas reformas: se instala, se corre, se pinta deprisa y el techo acaba con pequeñas grietas alrededor de los empotrados o con zonas que reflejan distinto. Nosotros preferimos coordinar bien para no repintar dos veces. El orden típico que funciona es: instalación y pruebas, remates, lijado, pintura final. Es más eficiente y el resultado queda de los que “no cantan”.
Lo que cambia en el uso real del salón: menos sombras, más amplitud, más calma
Cuando un cliente nos dice “quiero que el salón se vea más grande”, muchas veces no necesita tirar paredes. Necesita luz bien diseñada. En Diagonal Mar el cambio principal fue precisamente ese: la sensación de amplitud y de techo alto se consigue porque el reparto de iluminación evita zonas oscuras y hace que las paredes se lean completas. El ojo interpreta continuidad, y eso agranda.
También cambia el confort. Esto se nota sobre todo en tres momentos: al entrar de noche (no hay rincones muertos), al sentarte (no hay focos molestando en el campo de visión) y al limpiar (la luz es suficiente y uniforme). Y hay un cuarto momento que parece menor, pero no lo es: cuando vienen visitas. Un salón bien iluminado se siente más cuidado, más tranquilo y más “acabado”.
En viviendas de ciudad, además, hay casuísticas muy típicas: vecinos sensibles al ruido si hay que abrir techo, comunidades que piden que se trabaje en ciertos horarios, y espacios donde no quieres meter una lámpara colgante porque recarga visualmente. El empotrado resuelve todo eso con un lenguaje muy discreto. Y cuando el replanteo está bien hecho, no tienes que compensar con lámparas de pie por todas partes.
Por eso, dentro del campo de búsquedas que recibimos, hay muchas relacionadas con urgencias, pero también con planificación: electricista a domicilio Barcelona cuando el cliente quiere que lo revisemos en casa y lo planteemos con calma, técnico electricista Barcelona cuando quiere una solución seria, y también servicios concretos como electricista para instalar focos LED Barcelona cuando el objetivo es exactamente el que ves en la foto.
Casos reales y decisiones prácticas: lo que suele pasar en pisos como los de Diagonal Mar
En obra siempre hay decisiones pequeñas que cambian el resultado. Por ejemplo, el cliente puede querer mantener el salón muy minimalista y no tener lámparas colgantes. Entonces la luz del techo tiene que ser más completa: base general más un refuerzo en zonas concretas. O al revés: hay quien quiere una lámpara protagonista encima de la mesa, y entonces el techo empotrado se diseña para acompañar, no para competir.
Otro caso típico: paredes con pintura en tonos medios (gris, arena, greige). Absorben más luz que el blanco, así que si vienes de un techo con un solo punto central, el salón se te queda triste. Ahí el empotrado, bien distribuido, lo arregla de forma inmediata. También pasa con cortinas gruesas: si oscurecen demasiado el perímetro, conviene reforzar esa franja para que el ambiente no se cierre.
Y luego están las “sorpresas” eléctricas que preferimos detectar antes. Cuadros antiguos, diferenciales sensibles, líneas mezcladas (salón con parte de cocina, por ejemplo) o cajas de registro saturadas de empalmes. En esas situaciones, muchas veces nos piden directamente electricista para cuadro eléctrico Barcelona para ordenar, proteger bien y dejar la instalación lista para una reforma sin sustos. Y si el piso necesita una legalización o un documento técnico para un trámite, aparecen búsquedas como electricista para boletín eléctrico Barcelona, que también conviene prever con tiempo.
Tiempos y presupuesto orientativo: lo realista para una intervención de este tipo
Lo que más valora la gente es saber “cuánto dura” y “cuánto cuesta” sin cuentos. En una reforma centrada en iluminación empotrada de salón, el tiempo depende de si hay falso techo, de si hay que sacar líneas nuevas y del estado del techo actual. En muchos casos, entre replanteo, instalación, remates y pintura, hablamos de varios días de trabajo efectivo. Si el techo requiere más correcciones o si hay que intervenir en el cuadro, se alarga un poco, pero lo normal es que no sea una obra eterna.
En presupuesto, el rango varía muchísimo según cantidad de puntos, calidad de luminarias y complejidad del cableado. Aun así, lo importante es cómo se presenta: partidas claras, material especificado, mano de obra, remates y pruebas. Un presupuesto que solo pone “instalación de focos” sin detallar nada suele esconder cosas. Y luego vienen los extras: “esto no estaba incluido”, “esto es aparte”, “esto cuesta más”.
Nosotros preferimos explicarlo de forma sencilla: cuánto trabajo hay en instalación, cuánto en remate y cuánto en acabado. Así el cliente entiende por qué un techo puede costar más aunque “solo sean focos” porque buscamos brindarte eficiencia energética que bajará tu factura desde el primer mes. Y sobre todo: entiende que el acabado final es parte del servicio, no un añadido.
Cierre: una reforma que se nota cada noche, no solo el día de la foto
La reforma de Diagonal Mar es el ejemplo perfecto de un cambio inteligente: no hace falta una obra enorme para transformar un salón si la iluminación está bien pensada. Un techo limpio y una distribución coherente de empotrados mejora la amplitud, el confort y el aspecto general del espacio. Pero para que funcione de verdad, hay que diseñarlo con uso real, cuidar la instalación, planificar circuitos y rematar bien el techo para que la luz no “cante” defectos.
Preguntas frecuentes sobre iluminación empotrada en salón
¿Cuántos focos empotrados hacen falta en un salón?
Depende de metros, altura y colores. Mejor repartir bien que añadir por añadir: buscamos uniformidad sin “techo lleno de puntos”.
¿Qué temperatura de color es la más recomendable?
En salones suele funcionar cálida o cálido-neutra para un ambiente acogedor. La fría puede endurecer el espacio por la noche.
¿Se puede instalar sin falso techo?
A veces sí, si hay profundidad y se puede pasar instalación sin destrozos. Si hay que redistribuir mucho, el pladur suele dar mejor acabado.
¿Merece la pena separar la iluminación por circuitos?
Sí. Tener dos encendidos (general y apoyo) hace el salón más práctico y te evita encender “todo” para tareas simples.
¿Qué señales indican que la instalación está bien hecha?
Sin parpadeos, sin deslumbramiento al sentarte, tono uniforme, interruptores con lógica y remates limpios (sin grietas alrededor de los focos).