En una obra completa, lo que de verdad separa un “piso bonito” de un piso cómodo y sin sustos son las instalaciones que no se ven. Cuando entramos en viviendas con años (muy típico en fincas del Eixample, Gràcia o Sant Martí), casi siempre hay la misma película: empalmes eléctricos viejos, tuberías que ya han cumplido su ciclo, desagües que tragan regular y ventilaciones que no dan abasto. Por eso, si estás pensando en Reformas integrales en Barcelona, lo sensato es aprovechar la obra para dejar lo crítico renovado, probado y con registros accesibles.

Nosotros lo explicamos así: los acabados se ven el primer día; las instalaciones se “sienten” todos los días. Y además, una avería de algo oculto no solo molesta: obliga a romper lo nuevo. En este post te contamos, con lenguaje de obra y sin humo, qué se cambia sí o sí cuando haces una integral, qué depende del estado del piso y cómo lo planificamos para que no aparezcan extras a mitad de camino.
Por qué lo invisible manda en una obra completa
Hay un patrón que se repite: el cliente quiere cambiar cocina y baños, abrir espacios, ganar luz… pero no ha pensado en lo que hay detrás. Y es normal, porque nadie compra un piso “por su cuadro eléctrico”. El problema llega cuando la casa se moderniza por fuera y se queda vieja por dentro. A los meses aparecen los clásicos: “me salta el diferencial”, “la ducha pierde presión”, “el baño huele raro”, “sale humedad en la esquina”.
La clave es que en una obra integral haces rozas, abres paredes, levantas suelos, montas falsos techos y cierras con alicatados. Ese es el momento perfecto para rehacer recorridos de cableado, tuberías y desagües sin pagar dos veces mano de obra. Si lo dejas para después, cualquier ajuste se vuelve caro y traumático.
Cuando alguien nos pide una reforma integral con instalaciones nuevas en Barcelona, normalmente no busca “caprichos”; busca tranquilidad: que lo que queda tapado esté nuevo, que lo que sea registrable se pueda acceder y que el piso aguante el ritmo actual (electrodomésticos, teletrabajo, climatización) sin ir con miedo.
Diagnóstico inicial: edad del piso, normativa y sorpresas típicas
Antes de hablar de “qué cambiamos”, hay que mirar el punto de partida. En Barcelona hay pisos de muchas épocas y cada época tiene sus “cosas”. En fincas antiguas, por ejemplo, solemos ver cableados con secciones insuficientes para consumos actuales, tuberías envejecidas o desagües con pendientes discutibles. También es habitual que haya reformas parciales hechas a trozos: un baño reformado hace 15 años, la cocina medio actualizada, pero con instalaciones que no se han tocado de verdad.
Nosotros empezamos con un diagnóstico muy práctico: cómo está el cuadro, cuántos circuitos hay, si hay tomas de tierra correctas, qué material de tuberías encontramos, cómo tragan los desagües, si hay olores, si el patio interior “devuelve” humedad, si el piso ha tenido historiales de fugas o problemas de condensación. A veces, en una visita ya detectas pistas: enchufes ennegrecidos, presión irregular, sifones improvisados, campanas que suenan pero no extraen.
Y luego está la parte “realista”: la comunidad. Si hay que tocar bajantes comunes o conductos comunitarios, hay que coordinar permisos y plazos. No es para asustar, es para planificar. Muchas veces, una reforma integral de piso antiguo en Barcelona sale redonda cuando se anticipa esa coordinación desde el minuto uno, en vez de descubrirla cuando ya está la obra en marcha.
Electricidad moderna: cuadro, circuitos y puntos que de verdad usas
La electricidad suele ser una de las partidas que más sentido tiene rehacer en una integral, sobre todo si el piso tiene más de 20–25 años o si ya notas síntomas (saltos, calentamientos, falta de enchufes bien ubicados). Aquí el objetivo no es “poner más”, es poner bien: cableado dimensionado, circuitos separados con lógica, cuadro ordenado y protecciones acordes al uso actual.
Una vivienda hoy no es la de hace 30 años. Inducción, horno potente, lavadora, lavavajillas, termo, secadora, ordenadores, routers, carga de patinetes, aire acondicionado… todo suma. Si el cuadro es corto o la instalación está cansada, los problemas llegan cuando más prisa tienes: domingo por la noche, invitados en casa, o teletrabajo con videollamada.
Cuadro eléctrico y seguridad: lo que no se negocia
En una integral, lo normal es actualizar el cuadro y reorganizar circuitos. Esto mejora seguridad y también “usabilidad”: si falla algo en la cocina, no te quedas sin luz en toda la casa. Además, dejamos el cuadro pensado para futuras ampliaciones (por ejemplo, si mañana pones más climatización). En coste orientativo, rehacer una instalación eléctrica completa en un piso medio puede moverse entre 3.500 y 7.000 €, dependiendo de metros, complejidad y si hay muchos puntos de iluminación o tomas especiales.
En este tipo de trabajos, el cliente suele describirlo como reforma total de piso en Barcelona: porque la sensación final es esa, la de estrenar piso por dentro, sin “apaños” heredados.
Enchufes, iluminación y uso real del espacio
Aquí es donde más se nota una obra bien pensada. Un enchufe mal puesto te acompaña años. Nosotros lo bajamos a tierra: ¿dónde irá el escritorio? ¿Dónde cargarás el móvil por la noche? ¿Qué pared llevará la TV? ¿Habrá iluminación ambiental? ¿Quieres tiras LED en cocina o espejo retroiluminado en baño? Si lo decides tarde, aparecen canaletas o regletas. Si lo decides al inicio, el resultado queda limpio.
Y cuando el cliente nos dice “quiero que quede redondo y sin preocuparme de nada”, suele encajar en una reforma integral llave en mano en Barcelona, porque la diferencia está en que no improvisas sobre la marcha: lo dejas resuelto en planos y se ejecuta con orden.
Agua y desagües: fontanería, saneamiento y prevención de fugas
La fontanería y el saneamiento son el otro gran “sí o sí” cuando se hace una integral. Lo más importante aquí es entender una cosa: lo bonito del baño dura si lo de dentro está bien. Si la instalación es antigua, si hay empalmes dudosos o si los desagües están justos, el riesgo es claro: fugas, atascos, malos olores o humedades que aparecen cuando ya está todo terminado.
Nosotros preferimos sectorizar desde el principio: llaves de corte por zonas (cocina, baño 1, baño 2) y registros accesibles. Así, si falla un latiguillo o una junta, no te quedas sin agua en toda la vivienda ni tienes que desmontar medio mueble para cerrar una llave imposible.
Fontanería: tuberías nuevas y recorridos con sentido
En una integral, solemos renovar agua fría y caliente y ordenar recorridos. Esto mejora confort (menos esperas para agua caliente, presión más estable) y reduce riesgos. Orientativamente, una renovación de fontanería de cocina y baños puede estar entre 2.500 y 6.000 €, según cuántas piezas haya, si se cambian ubicaciones y el nivel de acabados.
Cuando el proyecto incluye esta parte bien hecha, muchas personas lo describen tal cual: reforma integral con electricidad y fontanería nuevas en Barcelona. Y tiene lógica, porque esa combinación es la que elimina el grueso de averías típicas en pisos con años.
Saneamiento: pendientes, sifones y el fin de los olores raros
El saneamiento es el gran olvidado. Hasta que huele. Aquí el detalle manda: pendientes correctas, diámetros adecuados, sifones bien resueltos y registros para poder actuar si un día hay un atasco. En baños, el punto crítico suele ser la ducha: un plato precioso con un desagüe mal planteado se convierte en desesperación. Y en cocina, tramos largos sin caída o codos innecesarios acaban provocando gorgoteos y malos olores.
Cuando, además, hay cambios de distribución (por ejemplo, mover cocina o abrir espacios), el saneamiento se vuelve todavía más sensible. Por eso, si el cliente está reubicando piezas, encaja perfecto la idea de reforma integral con cambio de distribución en Barcelona, porque no es solo “tirar tabiques”: es recalcular recorridos para que el desagüe funcione de verdad.
Confort térmico y aire limpio: climatización y ventilación bien resueltas
Aquí es donde más se gana calidad de vida… o se mete la pata si se decide tarde. Da igual si quieres splits, conductos o una solución más completa: si no se planifica al inicio, después aparecen canaletas, máquinas mal ubicadas o techos bajados “a última hora” que se comen altura donde no tocaba.

Nosotros lo planteamos siempre con tres preguntas simples: ¿cómo usas la casa en verano? ¿Y en invierno? ¿Qué habitaciones necesitan confort sí o sí (dormitorio, salón, despacho)? A partir de ahí, dimensionamos y ubicamos. Un split mal colocado puede darte corrientes incómodas por la noche. Un conducto sin retorno bien pensado puede dejar una habitación “muerta”. Y un drenaje mal resuelto es la receta típica para manchas de humedad en el techo.
En costes muy orientativos, 2–3 splits pueden estar entre 2.000 y 5.000 € según marcas y potencias, y sistemas por conductos o integrados suben según metros y obra auxiliar. Lo importante no es el número, es que el sistema quede bien integrado y mantenible.
Y ojo con la ventilación, sobre todo en baños sin ventana: extractor bien dimensionado, salida correcta y entrada de aire prevista. Si no, aparecen condensaciones, juntas que ennegrecen y esa sensación de “baño húmedo” constante. En fincas con patios interiores, esto es el pan de cada día si no se corrige.
Telecomunicaciones y preinstalaciones: casa lista para hoy y mañana
Una casa puede estar preciosa, pero si el wifi va mal, el día a día se vuelve un drama. Teletrabajo, streaming, domótica básica, alarmas, cámaras… todo pide estabilidad. En una integral, el momento perfecto para dejarlo fino es ahora, cuando puedes pasar tubos y dejar puntos de datos donde realmente los vas a usar.
Nosotros recomendamos una preinstalación sencilla y práctica: canalizaciones pensadas, ubicación lógica del router (no enterrado en un armario sin ventilación), y puntos en zona de TV y despacho si aplica. No hace falta “domotizar” la casa al máximo para hacerlo bien; con previsión ya ganas muchísimo. También dejamos margen para futuro: un tubo guía extra o una caja más profunda puede ahorrarte una mini-obra dentro de dos años.
Este tipo de previsión suele ir de la mano con una renovación integral de piso en Barcelona, porque el objetivo no es solo “cambiar lo viejo”: es adaptar la vivienda a cómo vivimos hoy.
Cómo lo coordinamos en obra: orden de partidas, pruebas y cierres
Aquí está la diferencia entre una obra tranquila y una obra con estrés. Las instalaciones se coordinan por fases, y si te saltas el orden, luego pagas. En Obrescat lo trabajamos con una secuencia clara: primero decisiones (distribución, cocina, baños, climatización), luego replanteo (puntos eléctricos, tomas de agua, desagües, salidas de extracción), después ejecución de instalaciones y, antes de cerrar, pruebas.
Antes de tapar: comprobar para no romper después
Nos gusta ser pesados con esto: se prueba antes de alicatar y antes de cerrar techos. Presión en fontanería, funcionamiento de desagües, revisión de circuitos eléctricos y comprobación de extracción. No es “paranoia”, es ahorro. Detectar un fallo con paredes abiertas es una anécdota; detectarlo con el baño terminado es un problema caro.
También cuidamos los registros. No queremos “registros feos”, queremos accesos discretos y útiles donde tenga sentido: llaves de corte, sifones cuando aplica, puntos de mantenimiento de climatización. Y si hay muebles a medida, coordinamos para que nada quede oculto sin posibilidad de acceso.
Documentación y sentido común (sí, también cuenta)
Otra cosa que damos mucho valor: dejar la vivienda entendible. Fotos de rozas antes de tapar, indicación de llaves de corte, esquema básico de cuadro. Esto no es postureo: cuando pasa cualquier cosa (y en una casa, siempre pasa algo), agradeces saber dónde está todo.
Costes, plazos y decisiones que evitan extras
El coste de una integral no se dispara por “hacerlo bien”; se dispara por cambiar decisiones tarde. Cambiar un modelo de grifo es fácil. Cambiar la ubicación del fregadero cuando ya está rozado, o pedir un conducto extra cuando ya está el techo cerrado, es otra historia. Por eso insistimos tanto en definir antes de empezar.
En Barcelona, una obra completa de un piso medio suele moverse, de forma muy general, entre 6 y 12 semanas de trabajo efectivo, dependiendo de alcance, permisos y complejidad. Un cambio grande a mitad de obra puede añadir 1–3 semanas fácilmente, porque no es solo mano de obra: es replanificación, pedidos, secados y remates.
También influye el punto de partida. No es lo mismo un piso ya reformado parcialmente que uno que lleva décadas sin tocar. Por eso, cuando el cliente pregunta por números, solemos aterrizarlo con una expresión que vemos muchísimo en búsquedas: reforma integral en Barcelona presupuesto. La clave no es solo el “total” o si necesitas un presupuesto cerrado o un precio abierto, es qué incluye exactamente: demoliciones, instalaciones, albañilería, carpintería, pintura, gestión de residuos, protecciones, remates, etc.
Y, por experiencia, cuando el alcance está claro y las instalaciones se plantean con cabeza, el resultado se nota tanto que el cliente lo resume así: reforma completa de piso en Barcelona. No porque sea una etiqueta bonita, sino porque la sensación final es la de estrenar casa por dentro.
Cierre: qué te llevas cuando cambias instalaciones con cabeza
Una integral bien hecha no va de gastar más, va de gastar mejor. Si renuevas instalaciones en el momento correcto, te ahorras romper acabados después, reduces averías y mejoras la vida diaria: ducha con presión estable, cocina que aguanta consumos actuales sin saltos, baños sin olores ni humedad, y una vivienda preparada para teletrabajo y climatización sin inventos.

Cuando el punto de partida es un piso con años, el salto es enorme. Y por eso muchos clientes vienen con una idea muy concreta: reforma integral de piso en Barcelona como sinónimo de “piso nuevo, pero en mi finca de siempre”. Si se decide bien al inicio, se ejecuta con orden y se prueba antes de cerrar, el resultado no es solo estético: es tranquilidad a largo plazo. Y eso, sinceramente, es lo que más vale en una casa.
Preguntas frecuentes
1) ¿Cómo sé si debo renovar toda la instalación eléctrica?
Si el piso es antiguo, hay pocos circuitos, el cuadro está desordenado o saltan diferenciales con frecuencia, suele compensar rehacerla completa para evitar averías y limitaciones.
2) ¿Qué es lo más importante en fontanería durante una obra completa?
Cambiar tuberías antiguas, sectorizar con llaves de corte por zonas y dejar registros accesibles. Eso reduce urgencias y facilita cualquier mantenimiento.
3) ¿Por qué aparecen malos olores si el baño está nuevo?
Normalmente por pendientes insuficientes, sifones mal resueltos o falta de ventilación/extracción. El acabado puede estar perfecto, pero el problema viene “de dentro”.
4) ¿Cuándo se recomienda replantear desagües y recorridos?
Siempre que muevas cocina, baño o lavadero. Cambiar ubicaciones sin recalcular pendientes y trayectos es una receta típica de atascos y problemas futuros.
5) ¿Qué se debe comprobar antes de tapar rozas y cerrar techos?
Pruebas de presión en agua, funcionamiento de desagües, verificación de circuitos y puntos de luz, y test de extracción en baños/cocina. Detectar fallos a tiempo evita romper después.