Si estás planificando una reforma y quieres tomar decisiones con calma, el material board es de esas herramientas que parecen “de interiorista”, pero en realidad son pura supervivencia de obra. En Obrescat lo usamos para que elijas acabados con coherencia en una sola sesión: suelo, paredes, grifería, carpintería, encimera y tonos, todo mirando el conjunto y no piezas sueltas. Y si buscas una Empresa de reformas en Barcelona, este enfoque te evita el clásico drama: cambiar azulejos cuando ya está media obra lanzada, pedir materiales tarde, o descubrir que “en tienda se veía distinto”. La idea es simple: si decides bien al principio, la obra avanza más limpia, el presupuesto se controla mejor y el resultado final se ve más redondo.

Cuando hablamos de material board, no hablamos de una tabla bonita para Instagram. Hablamos de bajar a tierra tu estilo y tu forma de vivir la casa. Porque no es lo mismo un piso de alquiler que una vivienda para quedarse diez años. No es lo mismo un baño que usarán dos personas que uno donde habrá niños, prisas y una ducha detrás de otra. Y no es lo mismo una cocina donde solo calientas café que una cocina donde se cocina de verdad y se vive. El material board ordena todo eso y lo convierte en decisiones.
Por qué una sola sesión puede marcar toda la reforma
En reformas de vivienda hay un punto donde se pierde muchísimo tiempo: cuando cada decisión se toma de forma aislada. Un día eliges el suelo porque te gusta, otro día eliges el alicatado por separado, otro día la encimera, y sin darte cuenta empiezas a juntar “cosas bonitas” que no necesariamente funcionan juntas. El resultado típico es que llega el día en que lo ves todo a la vez, en obra, y te entra la duda. Y esa duda, cuando ya hay un calendario y unos industriales esperando, suele costar dinero.
Una sesión bien preparada hace lo contrario: te pone todas las piezas sobre la mesa, te obliga a mirar el conjunto y te ayuda a decidir por descarte, no por impulso. Además, hay algo muy real: cuando tienes a alguien guiándote con criterio técnico, dejas de tomar decisiones por “me enamoré” y empiezas a tomar decisiones por “esto encaja con mi casa”.
Nosotros lo vemos cada semana. En pisos de Barcelona, sobre todo en fincas antiguas, hay condicionantes que no salen en Pinterest: paredes que no están a plomo, techos que no son perfectos, pasillos estrechos, zonas con poca luz, humedad antigua en algún rincón… En ese contexto, un acabado puede quedar espectacular en una foto y luego verse raro en tu realidad. Por eso el material board no es solo estética: es anticipación.
Qué es realmente un material board y qué debe contener
Un material board útil es un mapa de decisiones. Incluye muestras y referencias, sí, pero también incluye lógica: por qué ese suelo, por qué esa junta, por qué ese nivel de brillo, por qué ese color con esa luz. Si solo es una colección de muestras, no sirve. Si sirve para que el equipo ejecute sin improvisar, entonces es un material board de verdad.
En Obrescat solemos trabajar con un conjunto reducido de opciones. No tiene sentido marearte con 40 suelos si hay 6 que realmente encajan por resistencia, mantenimiento y estilo. La sesión funciona cuando llegas y ves opciones ya filtradas. Esto también tiene un motivo práctico: si vamos con un abanico muy grande, tardas más, dudas más y terminas eligiendo por agotamiento.
En la ficha final dejamos todo escrito: códigos, formatos, acabados, tipo de perfil si lo hay, tono de junta, orientación de colocación, y cualquier detalle que sepamos que en obra puede generar “interpretaciones creativas”. Porque en obra, si hay margen para interpretar, alguien interpreta. Y no siempre como tú imaginabas.
Además, el material board se entiende mejor si se organiza por estancias (zona de día, zona de noche y húmedos) y por superficies (suelo, pared, carpintería, encimera). Así, no te pierdes. Y sobre todo, te queda claro qué base va a unificar toda la casa y dónde va a estar el acento.
Antes de sentarnos: el trabajo previo que hace que decidas rápido
Para elegir en una sola sesión, no se improvisa. Antes, hay que entender tu casa y tus prioridades. Nosotros normalmente revisamos distribución, medidas y puntos críticos. Y aquí entran cosas muy “del día a día”: ¿cuántas personas viven?, ¿hay niños?, ¿hay mascotas?, ¿cocinas mucho?, ¿teletrabajas?, ¿te preocupa limpiar rápido?, ¿quieres una casa “hotel” o una casa “vivible”?
Esto parece una charla informal, pero define los acabados. Un suelo súper mate puede ser precioso, pero si se marca al pasar la mopa y te obsesiona verlo todo perfecto, te va a frustrar. Una grifería negra puede quedar brutal, pero si en tu zona hay cal y no quieres estar secando cada gota, quizá no es tu mejor opción. Un microcemento puede ser una maravilla, pero hay que entender su mantenimiento y su ejecución para que no sea un dolor.
Aquí también aterrizamos presupuesto. No para que elijas “lo más barato”, sino para elegir con estrategia. Si hay que invertir en algo, preferimos invertir en lo que cuesta caro cambiar: pavimento, ducha, encimera, carpintería. Y ajustar en cosas que se cambian más fácil: pintura, accesorios, algunos elementos decorativos.
Por cierto, muchas personas nos dicen “quiero que se vea moderno”. Pero “moderno” puede ser mil cosas: minimalista, cálido, industrial, nórdico, mediterráneo… Por eso pedimos pocas referencias, pero claras. Con dos o tres imágenes bien elegidas, ya entendemos el camino. Y con eso hacemos una preselección que te ahorra horas.
El orden correcto para elegir acabados sin que el proyecto se descontrole
Hay una secuencia que casi siempre funciona: primero decides la base y luego los detalles. La base suele ser el suelo (o el pavimento general), porque marca la casa entera. Después, definimos paredes principales para dejarlas como nuevas y revestimientos (especialmente en cocina y baño). Luego vamos a encimeras y mobiliario fijo. Y por último, remates: grifería, tiradores, iluminación decorativa y accesorios.
Esto no es capricho. Es porque lo que más superficie ocupa y lo que más cuesta cambiar debe definirse primero. Si eliges la grifería antes que el alicatado, es fácil que termines “forzando” decisiones para que todo encaje. Si eliges el suelo al final, puedes encontrarte con que el rodapié no encaja con las puertas o que la transición a baño queda extraña.
En pisos pequeños, el suelo decide mucho más de lo que parece. Un tono demasiado oscuro puede “comerse” luz. Un tono demasiado claro puede ser delicado si hay mucho tránsito. Una veta muy protagonista puede cansar y condicionar muebles y textiles. Por eso, cuando cerramos la base, buscamos algo que envejezca bien.
En este punto también aparece una decisión clave: continuidad o cambios por zonas. A veces conviene llevar el mismo pavimento a toda la casa para dar sensación de amplitud. Otras veces, sobre todo en baños, conviene separar por seguridad o por impermeabilización. Lo importante es que no parezca un parche, sino una decisión lógica.
El papel de la luz: por qué un color “cambia” entre tienda y casa
Esto es de los motivos número uno de arrepentimiento: “lo vi en tienda y me encantó, pero en casa se ve raro”. Y es normal. La iluminación de una tienda suele ser uniforme y potente, muchas veces con temperatura de color distinta a la de tu casa. Tu vivienda, en cambio, tiene sombras reales, orientación, ventanas, reflejos.
Por eso en el material board no solo hablamos de colores, hablamos de luz. Definimos si el ambiente general será cálido o neutro, dónde habrá luz puntual (encimera, espejo, comedor) y si habrá luz indirecta. Con esa base, la pintura y los revestimientos se eligen con más seguridad.

Un truco que damos siempre: mirar una muestra en tres momentos del día. Y mirarla en vertical si es para pared, no sobre una mesa. La mesa engaña porque el ángulo cambia. También recomendamos fijarse en el brillo. Un acabado satinado puede resaltar ondulaciones en paredes antiguas, y un mate extremo puede dejar marcas en pasillos si se roza mucho.
En viviendas con poca luz, un blanco “puro” puede verse gris. En viviendas con sol directo, un beige puede volverse demasiado amarillo. Estas cosas se corrigen con matices: un subtono más cálido, un gris más suave, un blanco roto. Parece pequeño, pero cambia todo.
Cocina: cómo elegir para que se vea coherente y sea cómoda
La cocina es un universo. Conviven muchas superficies: encimera, frente, muebles, electrodomésticos, suelo, pared, iluminación. Si eliges cada cosa por separado, es fácil que parezca un collage. Por eso, en sesión, la cocina se decide mirando el conjunto.
Nosotros solemos empezar por la encimera, porque es la pieza más “seria” en uso y en presencia visual. Luego decidimos el frente (el alicatado o revestimiento entre encimera y mueble) y después el tono de frentes. Si la encimera tiene veta, buscamos un frente más tranquilo. Si la encimera es lisa, podemos jugar con textura en el frente. Y siempre mirando mantenimiento: juntas cerca de placa y fregadero sufren, así que conviene elegir juntas y materiales pensando en la vida real.
En cocinas estrechas, además, cuidamos el contraste. Si pones un suelo oscuro y frentes oscuros, puedes sentir la cocina más cerrada. Si pones todo blanco brillante, puedes tener reflejos y sensación fría. El equilibrio suele estar en tonos medios cálidos, con algún contraste controlado.
En este punto, suele salir la pregunta: “¿y el estilo?”. La realidad es que el estilo se construye con coherencia, no con una sola pieza protagonista. Una cocina puede ser súper elegante con materiales sencillos si están bien combinados. Y al revés, puede verse “caro pero raro” si todo compite.
Baños: donde más se nota el criterio técnico
En baño, lo más importante suele ser lo menos sexy: pendientes, impermeabilización, juntas y remates. Pero justo eso es lo que hace que el baño envejezca bien. En la sesión de acabados, nos centramos en elegir materiales que se limpien fácil, que no resbalen y que se ejecuten bien.
Un error clásico es elegir una junta blanca “de revista” en una ducha que se usa a diario. Si no se mantiene con cariño, se nota rápido. Muchas veces una junta en gris suave se ve igual de limpia visualmente, pero es mucho más sufrida. Otro error es elegir un suelo demasiado liso en zona húmeda. Aquí preferimos seguridad.
También miramos el tamaño del baño. En baños pequeños de fincas antiguas, un formato grande puede verse genial, pero si las paredes no están perfectas, la colocación se vuelve más delicada. A veces, un formato medio bien colocado queda mejor y reduce riesgo de problemas. También definimos perfiles, esquinas y encuentros, porque ahí es donde una obra se ve “profesional” o se ve “a ojo”.
Y luego está el espejo y la luz. En un baño, la luz del espejo puede cambiar totalmente el tono del azulejo. Por eso lo miramos todo a la vez. Porque si no, te puedes encontrar con que el alicatado te da un subtono verdoso o azulado cuando enciendes la luz.
Carpintería, pintura y esos detalles que hacen que se vea “acabado”
Hay una parte de la reforma que define el resultado final sin que la gente lo sepa: los remates. Rodapiés, marcos, tapajuntas, cantos, encuentros con suelo, perfiles de ducha, juntas de alicatado, siliconas bien hechas. Todo eso hace que una reforma se vea cuidada.
En la sesión, no solo elegimos “puertas blancas o madera”. Definimos tono, acabado (mate, satinado), altura de rodapié, y cómo se resuelven transiciones. Si el pavimento tiene un tono cálido, una puerta blanca “fría” puede chocar. Si el suelo es muy neutro, una carpintería con madera natural puede aportar calidez.
Con pintura pasa algo parecido. La pintura de alta lavabilidad puede cambiar tu vida si hay niños, mascotas o pasillos muy transitados. Y no es solo elegir color: es elegir calidad y acabado según uso. Un mate extremo puede marcarse si frotas mucho; un satinado puede resaltar defectos en paredes viejas. Aquí el criterio lo marca la realidad de tu casa, no una tendencia.
Presupuesto: elegir bien no es gastar más, es gastar con estrategia
A veces el material board también sirve para parar el “modo capricho”. Porque en una reforma, si te enamoras de una pieza cara, puedes terminar recortando donde no debes. Y eso es peligroso. Lo que no se ve (instalaciones, impermeabilización, nivelaciones) es lo que te evita problemas.
Nosotros solemos plantear decisiones por rangos: una opción base, una opción media y una opción superior. Pero no para venderte lo más caro, sino para que entiendas qué te aporta cada salto. En suelos, el salto se nota en resistencia y estabilidad. En grifería, en cartucho y recambios. En pintura, en lavabilidad y cubrición. En azulejos, en calibre y facilidad de colocación.
Si quieres profundizar en esto, en este otro artículo te explicamos qué debe incluir un presupuesto de reforma para que no haya sorpresas. Porque muchas veces el cliente cree que está eligiendo “acabados”, pero en realidad está decidiendo también tiempos y calidades de ejecución.
Plazos y stock: el acabado que te enamora no sirve si llega tarde
Este punto es poco glamuroso, pero es de los más importantes. Una obra se puede parar porque un material se queda sin stock o porque un proveedor tarda más de lo previsto. Por eso, en la sesión, además de elegir, validamos logística.
Si un material es de pedido y tarda semanas, lo decidimos pronto. Si un material tiene riesgo de rotura de stock, dejamos un plan B aprobado. Y coordinamos entregas para no llenar la casa de cajas ni entorpecer a los industriales. Esto es especialmente importante si vives en la vivienda durante la reforma o si tienes una fecha de entrada cerrada.
También es clave en reformas de alquiler: cada semana de retraso es dinero. Ahí, muchas veces preferimos materiales de disponibilidad estable, aunque no sean el “último grito”. Porque el mejor acabado no es el que está de moda, es el que te permite terminar a tiempo y con un resultado bueno.
Cómo cerramos el material board para que la obra vaya “en línea”
Cuando la sesión termina, no te dejamos con “una idea general”. Cerramos una ficha final de acabados con todo lo necesario para ejecutar sin improvisar. Eso incluye referencias, códigos, formatos, acabados, notas de colocación y detalles de junta o perfiles si hacen falta.
Y dejamos algo muy claro: el control de cambios. Porque cambios puede haber. A veces un material se descataloga, a veces aparece una necesidad nueva, a veces se ajusta una partida. La diferencia entre una obra tranquila y una obra caótica es que el cambio se hace con criterio, se documenta y se revisa el impacto en presupuesto y plazos.

En Obrescat, ese es el objetivo del material board: darte seguridad. Que sepas lo que estás eligiendo, que el equipo tenga instrucciones claras y que el resultado final sea coherente. Por eso, si estás en el punto de empezar una reforma, este proceso te ahorra tiempo, dinero y dudas. Y si al buscar empresa de reformas en Barcelona lo que quieres es alguien que te guíe con criterio (sin marearte, sin improvisar y sin venderte humo), este sistema es una de las mejores señales de que el trabajo se hace con método.
Preguntas frecuentes sobre el material board
1) ¿Qué se decide exactamente en una sesión de material board?
Normalmente cerramos lo que más condiciona la obra: pavimento, pintura o revestimientos principales, alicatados de cocina/baño, encimera (si aplica), carpintería y grifería. También dejamos encajadas decisiones de luz (temperatura y puntos clave) para que los colores no cambien “por sorpresa” al encender.
2) ¿Cuánto dura la sesión y qué tengo que preparar antes?
Suele durar 2–3 horas si llegamos con preselección. Te pedimos fotos reales, 2–3 referencias de estilo (máximo), y que nos digas prioridades: mantenimiento, sensación de amplitud, calidez, resistencia, etc. Con eso filtramos opciones y la decisión sale rápida.
3) ¿Por qué las muestras se ven distintas en tienda y en casa?
Por la luz. Cambia la temperatura de la iluminación, la orientación, las sombras y los reflejos. Por eso probamos muestras con tu luz real y miramos el acabado (mate/satinado), la textura y el contraste. Un tono puede verse perfecto en showroom y frío o amarillento en tu piso.
4) ¿Cómo ayuda el material board a evitar retrasos en obra?
Porque permite comprar con previsión y validar plazos/stock. Si un material es “bajo pedido”, se decide antes. Si hay riesgo de rotura de stock, dejamos una alternativa aprobada. Así evitamos parones, improvisaciones y cambios a mitad de ejecución.
5) ¿Qué me entregáis al final para que no haya malentendidos?
Una ficha de acabados con referencias y códigos, formatos, acabados, notas de colocación y detalles críticos (junta, perfiles, encuentros). Esa ficha alinea a todo el equipo y reduce errores típicos: juntas equivocadas, remates que no casan o cambios no documentados.